viernes, 5 de junio de 2009

glitch


Y Joselito, que escribía poesía social mala, empezó a toser. El médico alemán hizo un breve examen, tocando las costillas de Joselito con sus dedos largos, delicados. El médico era también concertista de violín, matemático, maestro de ajedrez y Doctor en Jurisprudencia Internacional con licencia para ejercer en los retretes públicos de La Haya. El médico lanzó una mirada dura y distante a través del pecho moreno de Joselito. Miró a Carl y sonrió —sonrisa de un hombre cultivado a otro— y alzó una ceja, diciendo sin palabras:

—También hemos de evitar la palabra ante este campesino estúpido, ¿no? De lo contrario se cagaría de miedo. Koch y esputo son las dos palabras malas, ¿es eso? —Y en voz alta—: Es un catarro de los pulmones.

¡Y pensar que con un sueño damos fin al pesar del corazón y a los mil naturales conflictos que constituyen la herencia de la carne! ¡He aquí un término devotamente apetecible! ¡Morir…, dormir! ¡Dormir!… ¡Tal vez soñar! ¡Sí, ahí está el obstáculo! ¡Porque es forzoso que nos detenga el considerar qué sueños pueden sobrevenir en aquel sueño de la muerte, cuando nos hayamos librado del torbellino de la vida! ¡He aquí la reflexión que da existencia tan larga al infortunio! Porque ¿quién aguantaría los ultrajes y desdenes del mundo, la injuria del opresor, la afrenta del soberbio, las congojas del amor desairado, las tardanzas de la justicia, las insolencias del poder y las vejaciones que el paciente mérito recibe del hombre indigno, cuando uno mismo podría procurar su reposo con un simple estilete? ¿Quién querría llevar tan duras cargas, gemir y sudar bajo el peso de una vida afanosa, si no fuera por el temor de un algo, después de la muerte, esa ignorada región cuyos confines no vuelve a traspasar viajero alguno, temor que confunde nuestra voluntad y nos impulsa a soportar aquellos males que nos afligen, antes que lanzarnos a otros que desconocemos?

sábado, 30 de mayo de 2009

LA Fore - mación linguistica

Desde que venimos al mundo, nuestra familia nos transmite sin ser consciente todo tipo de deseos afectivos, intelectuales, corporales y sexuales que van a programar o influir profundamente en nuestras vidas.

Somos desde entonces fieles a unos vínculos familiares invisibles y poderosos como las raíces de un árbol que nos alimentan muchas veces con frustraciones, decepciones, desamores y enfermedades que no nos corresponden.

Estamos ligados sin saberlo a conductas y comportamientos que dificultan ciertas áreas de nuestra vida, cuyos orígenes permanecen enterrados secretamente en la sombra. Poner atención a nuestro árbol genealógico permite sacar a la luz las limitaciones, prohibiciones y reglas a las que somos fieles.

En la naturaleza observamos como se repite el ciclo de las estaciones cada año, los planetas siguen orbitas bien precisas y algunos cometas nos visitan regularmente en fechas bien determinadas. En el árbol genealógico la repetición de fechas, periodos y ciclos también esta al servicio de un orden armónico y saludable.Sin embargo, encontramos también que ciertas muertes o separaciones traumáticas, accidentes, la aparición de alguna enfermedad o fracasos en determinados momentos de la vida de una persona acontecen en la misma fecha o periodo especifico en que generaciones anteriores sufrieron incidentes parecidos.......